Frigiliana tiene una relación larga con el arte, y hay razones: la luz de esta parte de Málaga, el contraste del blanco de las casas y el paisaje entre la sierra y la costa componen un escenario visualmente muy potente.
Visitar una galería en un pueblo así es una experiencia distinta a la de una galería urbana. Desaparece web la formalidad: se puede hablar con quien firma la obra, preguntar por el proceso y comprender de dónde nace cada cuadro.
La obra contemporánea puede resultar intimidante a quien no viene del mundo del arte, y no tendría por qué. No hay una forma correcta de mirar un cuadro: hay una reacción, y esa es la única guía necesaria.
Comprar una pieza original no exige un desembolso alto, sino de encontrar la pieza que conecta. Y frente a una lámina o una copia, una obra original no se sustituye.